Viaje sin rumbo fijo. Día 1

Hace meses  que teníamos este viaje en mente y hace semanas que teníamos la ruta diseñada, los hoteles reservados y los días de vacaciones cogidos. Por fin de nuevo de viaje en mi 125, con la Duke más viajera, con alforjas al hombro.

Pero ha sido una serie de acontecimientos, o bien el destino o bien incluso el karma que hayan hecho este viaje inesperado.

Una pieza defectuosa de la nueva compañera de viajes de Macalayus, la VFR 800, la ha tenido una semana en el taller. El cambio se retrasó tanto que hizo casi anular el viaje por completo. Debíamos haber salido de Madrid por la mañana temprano rumbo a Benavente, Zamora, desde donde os estoy escribiendo ahora mismo a las 2 de la madrugada. Aún así, gracias a los amigos de FR Bikes, taller donde grabamos las pruebas de los nuevos modelos y en el cual confiamos, hicieron horas extra y pusieron el resto para poner la nueva pieza en la Honda y aunque fuera tarde, pudiéramos salir.

Cerca de las 20h partimos. Este viaje estaba diseñado para ir solo por carreteras secundarias y comarcales, sin coger ni un solo kilómetro de autovía, pero las circunstancias han hecho que el primer día de viaje, para poder llegar a este punto a tiempo, al hotel que ya habíamos reservado, fuera solo por autovía. El reloj corría en nuestra contra y como si de Cenicienta se tratase, debíamos hacer el check in antes de media noche.

Llegamos a tiempo a Benavente, haciendo los casi 280 km casi del tirón, para poder descansar ahora y poner la mente en el que a partir de mañana por la mañana, será el viaje de verdad.

Nada más llegar al hotel, Tudanca Benavente, pudimos meter las motos en garaje privado al cual se accede directamente desde nuestra habitación, como si de un chalet estuviéramos hablando. Un hotel limpio, barato (45€) y encima incluso con garaje privado, todo un lujo. De hecho hasta el propio recepcionista nos hizo un par de bocatas fríos a media noche. Un lugar de diez, sin duda.

Según desembarcamos nos pusimos manos a la obra con las motos ya que, casualidades de la vida, tanto la VFR como mi Duke 125  tenían sendas patas de cabra flojas. La mía tanto que uno de los dos tornillos que la anclan, solo lo sujetaba el catalizador, unos kilómetros más y como mínimo el tornillo se habría ido a la cuneta.

Todo arreglado, ya habiendo medio cenado solo queda apagar luces y despertar mañana para empaquetar todo, poner las alforjas de nuevo y poner rumbo a Cangas de Narcea, en Asturias. Eso sí, ahora sin tocar autovía, disfrutando de las carreteras y los paisajes.

Así pues, ya os contaré mañana por qué estamos hoy en Benavente y por qué nos dirigimos a Asturias.

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