Italia Roadtrip. Día 11

​Madrugón, recogida de última hora, desayuno rápido y a llevar el Panda de vuelta, al cual al final le cogí cariño. Entregas sin imprevistos aunque aún estoy esperando a que me devuelvan la fianza. Espero que sea una de esas transacciones que tardan un tiempo aunque es algo que me molesta sobremanera, ya que para cobrar sí se dieron buena prisa.

De cualquier manera nos dirigimos a la Estación de tren y esperamos en una cafetería junto con un café decente y escritura pendiente de ayer, a que nuestro tren dirección Venecia salga. Comida fría de camino en el vagón, también de alta velocidad como el que nos trajo a Florencia.

Lástima que en este viaje tengamos al lado a una pareja de amigas cuarentonas estadounidenses un tanto maleducadas y conversaciones airadas.

Al salir de la estación empezó un poco el caos. Una de las máquinas para sacar los billetes de autobús, el cual nos llevaría al hotel, se averió y no encontramos más así pues, dado que no estaba muy lejos decidimos hacer el camino andando, a unos 20 minutos pero se nos hizo muy tedioso cargados con la mochila y el calor agobiante de la costa.

Al fin llegamos. Esta vez hicimos la del viajero experto. Como no nos sobra el dinero, por suerte o por desgracia, decidimos buscar alternativas a los hoteles céntricos. Cuando realizamos la reserva muchos hoteles que estaban dentro de nuestro presupuesto y estaban céntricos no tenían ni baño privado ni mucha buena pinta. Si queríamos tener baño en la habitación los precios se nos disparaban, incluso al buscarlos con meses de antelación, a más de 100€ por noche. Seguimos indagando y e contamos  un camping en el interior, a unos 10 minutos en autobús de la estación de Santa Lucía y al centro histórico y que además cuenta con un transporte privado para sus clientes que va directo y sin paradas. De puerta a puerta. Así pues un bungalow con baño privado, aunque no en demasiado buen mantenimiento todo hay que decirlo y con piscina, pese a que no la vayamos a pisar, nos sale por unos 25€ la noche. Creo que para presupuestos ajustados el Camping Jolly  es una muy recomendable opción.

Regresando al meollo de nuestro viaje, una vez nos instalamos, cogimos el Shuttle y nos plantamos en los canales de Venecia. Aquí vayamos por partes. No esperaba ni de lejos que está ciudad fuera tan grande ni que su red de canales fuera tan extensa. He de reconocer que he venido sin idea alguna de esta ciudad, solo la que se por los libros de historia. Vine como un lienzo en blanco y sin mapa, dispuesto a perdernos.

Sí que quizás venía con la.idea preconcebida de que Venecia no era para tanto, ya que mucha gente me lo había contado en uno y otro momento pero yo he de decir que me ha gustado. Y mucho.

No hay dos calles iguales, ni dos puentes iguales. Hay rincones incontables e impredecibles. Callejuelas que no he visto en ninguna fotografía. 

El poco tiempo que nos restaba de día lo aprovechamos al máximo y no dejamos de patear la ciudad hasta la noche. Cada plaza es única y cada vista de los canales ofrece unos puntos de vista que no me imaginaba. Ver las góndolas pasar por los puentes mezclados entre las pequeñas lanchas de reparto o bomberos. Es una ciudad muy peculiar y única, ninguna ciudad tenga o no tenga canales se puede asemejar a Venecia.

Lo malo, como en todas las ciudades turísticas, es la gran afluencia de gente que hace siempre difícil el hacer una buena foto o caminar con calma. Además el precio desorbitado del transporte público como son estos vaporetto. Sin embargo de noche la ciudad parece volverse dócil y tranquila. Las calles se quedan en calma y la iluminación enseña nuevos perfiles. Es realmente especial esta ciudad.

Al atardecer vimos la zona de amarres, a la espalda de la plaza de San Marco. Una vista espectacular de la otra parte del Véneto. Aquí se congregan muchos fotógrafos para captar esta famosa instantánea y es por donde pasan inmensos ferrys y cruceros o incluso, como vimos, veleros de dimensiones enormes.

Malos consejos me dieron cuando afirmaban que en dos días se podía ver esta ciudad. Yo pienso que ni en una vida la puedes ver entera. Teníamos pensado que mañana, nuestro último día, pasar por varias islas pero al ver lo inmenso que es Venecia decidimos ir solo a una de ellas y poder disfrutar más de Venecia. Además de la Toscana, quedará una cuenta pendiente. 

Ahora intentaremos descansar entre tanto mosquito pero antes me daré una ducha en un baño que parecía limpio pero que ahora empieza a inundarse. Y mañana será nuestro último día en Italia. Toca volver a hacer la maleta, hacer el check in para nuestro vuelo, ya que hace escala y a despedirnos de esta tierra, muy a nuestro pesar.

Hasta mañana amigos viajeros.

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