Italia Roadtrip. Día 6

​No se si he contado alguna vez que me encanta viajar en tren.

Cogimos uno de los primeros trenes a Florencia. Lo compramos por Internet desde Madrid para evitar colas, sorpresas de última hora y ahorrarnos algún dinero. Con tasas nos salió por algo menos de 20€ por cabeza en un tren de Alta velocidad y es que, la pareja que tenemos a nuestro lado, mirando un poco a hurtadillas cuando el revisor nos ha pedido el billete, han pagado 88€. Estoy escribiendo ahora mismo desde el coche número 5, en unos asientos que incitan al sueño a 245 km/h. Ojalá viajar por España en tren saliera tan barato. 

El tiempo está nuboso y algo fresco, quizás Florencia nos reciba con lluvia igual que lo hizo Roma el día que desembarcamos. 

Es tiempo de escribir, leer y admirar el paisaje que Italia nos tiene deparado hasta llegar.

Hicimos el check en el hotel sin problemas, de hecho nos llevamos una grata sorpresa , estamos mucho mejor que en Roma y la recepción mucho más receptiva, valga la redundancia. Y lo mejor estaba por venir, estamos en la última planta del hotel y todas las habitaciones que dan hacia el lado norte compartimos un amplísimo balcón en el que esta noche cenaremos y del que se ve con aun mas calma, el Duomo a unos 500 metros.

Este hotel, de momento, me es grato recomendarlo. Hotel Affittacamere Mannolini. 5 noches, pues estaremos hasta el sábado que será cuando partamos hacia Venecia, nos sale por 250€ sin contar la tasa municipal que nos cobran a los turistas cada noche 2,5 por persona. Al menos aquí el wifi va bien e incluye desayuno.

Si tengo que poner una pega al hotel es la instalación eléctrica. No todos los enchufes sirven. Siempre llevo una regleta conmigo dado que uso muchos aparatos eléctricos en mis viajes, como son en este caso 3 cámaras, móvil, reloj smartwatch, batería portátil y todo esto sin contar lo que lleva mi acompañante. Por eso es útil llevarla y cargar varios aparatos a la vez por la noche en una habitación que no siempre tiene muchos enchufes disponibles. En este caso los enchufes solo sirven los estrechos, los “nuevos” que son más anchos de seguridad no entran aquí, por lo que espero poder cargar todo para mañana ya que hoy gasté varias baterías y como nota adicional, dos tarjetas de memoria de 32gb cada una. En este viaje sí que llevo material de sobra…

Salimos del hotel y tan solo con continuar la calle algo menos de 10 minutos andando, ahí está, el colosal Duomo. He tenido las mismas sensaciones que la ultima vez. Y como en Roma, no quitaba ojo a mi chica, a su expresión, a su asombro y a sus inicios en esto del síndrome Stendhal. Dimos una larga vuelta a todo el edificio y dadas las horas nos paramos a comer. Lo cierto es que se va notando el cansancio acumulado, hoy va a tocar el secreto del guerrero y tomarme un ibuprofeno antes de dormir.

Comimos en uno de los restaurantes que hay en la plaza. Para mi sorpresa, hay menús del día a muy buenos precios y sin sorpresas como la cuota de servicio etc. Las cantidades y calidades no son nada del otro mundo pero comimos muy bien y con qué vistas!!!! 

Callejeamos más tarde por el centro. Si en Roma las callejuelas y rincones enamoran aquí es otra historia. Está todo tan cuidado, con las calles tan bonitas, tan decoradas y tan románticas, con artistas en plena calle dibujando auténticas obras de arte en el suelo, tocando música que inspira… En Florencia no solo es su belleza, es su atmósfera de que todo es posible, de querer sumergirte más y de no querer irte jamás.

No podíamos sino, llegar a la Piazza de la Signoria con todas sus obras de arte en plena calle, cruzar la plaza de la Galería de los Uffici y luego… El plato fuerte, el Ponte Vecchio. Por más tiempo que me quede en la orilla del río a contemplarlo nunca será suficiente. No es su belleza, es simple y llanamente que es especial, parece que estés viendo a Miguel Ángel, Da Vinci o Dante andando por el puente.
Lo cruzamos, cómo no podia ser de otra forma y regresamos al Duomo para sentarnos un rato a tomar un helado, no sin antes pasar por la plaza de la iglesia de San Lorenzo y ver la cantidad de tiendas de productos de cuero y notar como su olor se pega en toda la zona. Todo aquel que haya leído “El Perfume” sabrá cómo es esa sensación.

Hicimos tiempo para que llegara el atardecer y fuimos a ver el Palacio de los Medici. Por dentro me recuerda a los museos Vaticanos, decoración increíble y muy recargada. Con techos artesanales de madera, pinturas en muros y techos y ornamentos por todos lados. Su palacio, tanto por dentro como por fuera, da a conocer la importancia y poder que tenía esta familia en la época. Ahora se encuentran muchas de sus salas cerradas y entrar nos costará 7€.

Y llegó el atardecer, a correr a ver el puente Vecchio iluminado. Sensaciones indescriptibles, y cruzarlo de noche con todas las joyerías cerradas con sus puertas de madera y cerrojos con la forma de la flor de Lis… Mágico, no hay otra palabra. Y como cada noche, un músico termina de adornar el puente para todos los transeúntes. Cómo será posible que tenga los pelos de punta cada vez que ando por las calles de Florencia.

Terminamos el día con cena casera para llevar que nos hemos encontrado en restaurantes de nuestra calle. Ya lo teníamos pensado. Qué mejor lugar para cenar que este balcón con vistas a Florencia y al Duomo. 

El Martes dan previsión de lluvia por la tarde… Veremos qué nos depara el día.
Si quereis ver más fotos, como siempre os digo podéis seguirme en mi cuenta de Instagram cómo Joelmartinh y para todos los vídeos que suba del viaje en mi canal de Youtube.
Nos leemos mañana amigos viajeros

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s