Italia Roadtrip. Día 2

Nunca habría imaginado que madrugaría para ir a la iglesia y mira por donde hoy madrugué para ir al Vaticano…

Sé que ayer dije que este hotel nos daba lo justo y necesario para estar aquí pero hoy me retracto desde que he probado el baño en profundidad. Cada vez va adquiriendo un olor propio y la ducha es un tanto estresante porque solo tienes para elegir congelarte de frío o cocinarte en tu propio jugó sin dejar de comentar que el hilo de agua que cae es desesperadamente vago. De la limpieza de la habitación prefiero hablar en otro post para no saturaros con este tema.

Como dije al comienzo, salimos temprano del hotel, no sin previamente haber pagado la reserva y los 30€ de tasa turística, la cual aún tengo mis dudas de que no me hayan tomado. Cogimos el metro rumbo a el Vaticano. Las entradas las cogimos online desde Madrid para no esperar colas, algo que os recomiendo para cualquier lugar que queráis visitar. Aquí por ejemplo las colas son bastante tediosas y en muchas ocasiones reservando online te hacen algún que otro descuento.

No voy a decir que no me ha gustado el Vaticano porque no es cierto, he alucinado con la magnificencia de la arquitectura, sobre todo por dentro, sus columnas, su decoración y techos, alucinante, y sobre todo la capilla sixtina y la exposición egipcia que hay a la entrada, sin embargo encuentro un gran pero.

Quien me conozca sabrá que soy un agnóstico convencido y la figura de la iglesia me da cuanto menos rechazo. Y que esto se entienda desde el más cordial respeto a todo creyente y practicante de la fe católica. Pero me duele mucho tener que pagar 20€ para entrar aquí sabiendo el gran patrimonio que tiene la iglesia y las demasiado restrictivas normas de vestimenta y comportamiento, que por cierto todo el mundo se pasa por el forro. Antes de ir, nos informamos bien de su normativa para no meter la pata. Pantalones cortos y camisetas sin mangas completamente prohibidas, decían. La realidad es que mucha gente contradecía esto y nadie se quedó fuera. Otro punto negativo, y mucho, es la gente en sí y la mala educación o más bien, la falta de respeto. Roma es una ciudad con muchísimo turista, mucho. Se conjuga los espacios pequeños y calles estrechas con gran afluencia de público, lo que hace un poco agobiante la experiencia de vez en cuando. Esto se multiplica por diez en el Vaticano. Son espacios cerrados, mucha gente y además, para colmo, grupos enormes con guías que se mueven al más puro estilo de los atunes y en muchas ocasiones, como estampidas de ñúes

Deberían de aprender de espacios con gran afluencia como la Alhambra de Granada. Hay pases por horas, como en el Vaticano, pero hasta que no sale un grupo no puede entrar otro en según que edificios o salas, lo que hace que la experiencia de la visita sea perfecta y podamos todos disfrutar del lugar.

Volviendo al Vaticano, tienen un patrimonio que no lo saben ni ellos mismos, además, la capilla sixtina, que por cierto, tardamos más de dos horas en llegar a ella pasando por cada sala, es una de las grandes maravillas del arte humano, desde luego. Las normas también decían que está terminante prohibido hacer fotos a la capilla Sixtina. Algo que no me cuadra teniendo en cuenta que se puede hacer fotografías y vídeos en el resto de las salas, por eso, hice esta foto para el post de hoy jugandomela un poco, pero había que tener un recuerdo.

De vuelta, comimos bastante bien en el Café Risorgimento, en la misma plaza que le da el nombre, muy cerquita de la plaza de San Pedro y continuamos para ir al Coliseo Romano. Nos lo tomamos con calma y mucho calor, pasamos de nuevo por la Fontana di Trevi, como no, y andamos callejeando hasta Piazza Venecia y los foros romanos que hay hasta llegar al Coliseo, pero antes, nos paramos en un café a tomar un café Freddo. 

Aquí ya estábamos agotados, llevábamos como tres horas andando a un ritmo que se te agotan las piernas, y necesitábamos coger fuerzas antes de entrar a la última entrada del Coliseo que por cierto, si eres mayor de 25 años te costará 12€. Esta es desde luego la mejor hora para entrar, ninguna cola y casi nadie de gente para poder admirar esta pedazo de edificación que el emperador Tito hizo construrir hace casi 3000 años para regocijo de su pueblo. La entrada, en aquel entonces, era gratuita y las gradas estaban dispuestas según el estatus social. Para su inauguración Tito hizo que se hicieran 100 espectáculos consecutivos en los que se dice que murieron más de 2000 gladiadores y presos. Era otra época, todo se hacía a lo grande.

Da la sensación que, paseando por dentro del Coliseo, puedes ver a toda la multitud de personas gritando y arengando a los gladiadores que estaban luchando y demostrando su fuerza y habilidades de lucha frente a fieras y otros guerreros de la época.

Por fuera, el Coliseo quita el hipo, es tan sencillo y magnífico y enorme a la vez que encandila. Por dentro pone los pelos de punta y te metes en la piel de los espectadores, viendo el palco donde se sentaban los emperadores y toda si corte, viendo las celdas y vestuarios por debajo de ti… Y ya de noche… Qué decir. De noche es mágico, ver el Coliseo iluminado, al lado, igual de iluminado sobre el cierlo azul oscuro el arco de Tito y sus jardines… 

Aquí nos quedamos un buen rato fotografíando y grabando esta escena, contemplando de verdad. Muchas veces lo vemos todo demasiado deprisa, casi sin detenernos y no nos paramos simemente a contemplar lo que tenemos en frente. Solo sentarnos y tomarnos nuestro tiempo para asimilar lo que tenemos delante.

Aquí termina  nuestro día. Con una, iba a decir buena, ducha. Mejor diremos con un intento de ducha refrescante y el truco del guerrero viajero cuando termina el día y tiene alguna parte o partes del cuerpo fatigadas o doloridas. Un ibuprofeno antes de dormir.

Nos queda hasta el domingo para disfrutar de Roma y sobre todo, conocerla de noche. Es cuando realmente la puedes saborear. Mucha menos gente, menos calor y una iluminación mágica. El lunes cogeremos el tren hacia Florencia pero antes nos queda perdernos, con toda la calma del mundo, por las calles de la capital y mas tarde, visitar Ostia Antica, que está a las afueras de Roma.

Si queréis ver las mejores fotos de cada día podéis seguirme en Instagram cómo Joelmartinh o también subiré algunas en la página de Facebook. Cuando regrese del viaje subiré una galería en condiciones.

Hasta mañana amigos viajeros.

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