Italia Roadtrip. Día 1

Y aquí estoy de vuelta. Hace más de 4 años llegué a Roma, sin más compañía que mi ropa, mi mochila y mi maltrecha cámara de fotos de entonces. 
Desde que terminara aquel viaje llevo queriendo venir, pero cada año siempre me ha llamado más conocer lugares nuevos. Hasta este, que decidí junto con mi chica venir a Italia, yo sería su guía y además conoceremos lugares que ninguno de los dos conoce.

No sabía que sensaciones me entrarían por el cuerpo al venir por segunda vez. Lógicamente igual que la primera cuando todo es nuevo y cada detalle te asombra sobremanera no iba a ser. 

Aún así estaba nervioso, quería ver de nuevo la Fontana, el Panteón, el Coliseo, las calles, heladerías, su cocina y esos carabinieri cabreados tan bien uniformados.

Llegamos por la mañana temprano al aeropuerto de Roma Ciampino, cogimos nuestro ticket de bus a Termini sin paradas, directo por 5€ y ahí que nos plantamos.

La verdad es que el día no empezó muy bien. Según llegamos a nuestro hotel, el Hotel Urbis, muy bien localizado a un minuto a pie de la estación Termini,  no pudimos hacer el check in, hasta al menos medio día. Muy amablemente nos permitieron dejar las mochilas en recepción y nos fuimos a dar una primera vuelta de contacto para hacer tiempo y entrar en la habitacion para dejar todo y acomodarnos.

Claro está, que hacer tiempo dando una vuelta en cualquier ciudad puede llegar a ser tedioso y al final acabaríamos en un bar probando las cervezas locales y añadirlas a nuestra colección, pero en Roma esto es muy distinto. Andas 100 metros y ya te has encontrado algún monumento, edificio histórico o cualquier cosa interesante aunque carezca de valor histórico. Aún así la mala suerte continuaría ya que una vez llegamos a Pizza Venecia y nos dimos la vuelta para regresar al hotel empezó a diluviar como si no hubiera mañana. Como si esta pobre gente no hubiera tenido suficiente con el terremoto tan grave de hace unos días… Aquí no deja de verse en televisión, con reportajes y noticias y en las calles con todas las bandas a media asta.
Nos refugiamos en una cadena de comida para llevar y con un bocata y agua intentamos hacer tiempo. Pero pasada ya más de una hora de caer y caer agua, habernos bebido el agua, habernos comido el bocadillo, actualizar las redes sociales e incluso atrapar algún que otro Pokemon ya decidimos que el tiempo de espera acabaría ahí. Por suerte los vendedores ambulantes están más rápidos que todos nosotros y conseguimos enganchar a uno para regatearle dos paraguas.

Llegamos al hotel una media hora más tarde y seguía lloviendo. Hecho el check in nos sumergimos en la realidad de nuestra habitación. Si bien es cierto que en este viaje, aunque será un buen Roadtrip o ruta, como queramos llamarlo, hemos intentando ahorrar de aquí y de allá y el hotel estaba muy bien situado y a muy buen precio. A 45€ la noche en el centro de Roma no le puedes pedir peras al olmo, eso está claro, y bien que indagamos para ver qué instalaciones tenía y que tal era pero lo cierto es que aunque por este precio he estado en hoteles infinitamente mejores (y no lo digo por decir) al menos nos ofrece lo que necesitamos, baño privado, buena temperatura e higiene suficiente aunque cuestionable. No digo de recomendaroslo, pero tampoco puedo decir lo que no es.

Cogimos más tarde el metro hacia la Piazza dil Popolo, para hacer la primera ruta que hice cuando llegue aquí. Vimos la plaza y anduvimos por Piazza Spagna, Templo de Adriano y alrededores. Un poco sin ruta marcada ni objetivos que cumplir. Esta noche hemos dormido menos de 3horas y hemos andado bastante, así pues, un paseo tranquilo por el centro para quedarnos embobados esta genial para hoy.

Comimos bastante bien a precio de turista en la Hostería della Vite, en la Vía della vite, muy cerca de la Piazza Spagna, es un sitio que ahora sí puedo recomendar. Y después de reponer fuerzas, uno de los platos fuertes de esta ciudad, la Fontana di Trevi. Antes de volver a quedarme boquiabierto de nuevo al ver tremenda obra de arte, no quite la mirada de la cara de mi chica. Quería ver su primera reacción al ver tamaña obra de arte en un lugar tan pequeño. En efecto, a todos nos deja sin palabras, asombrados y abrumados. El síndrome de Stendhal esta presente en Italia.
Después de hacer las fotos de rigor y de contemplarla, nos dirigimos al templo de Adriano y al Panteón de Agripa y aquí, de nuevo la misma sensación. Es algo increíble lo que transmite Roma, es arte e historia a partes iguales, algo que a mi me enamora.
Y no es poco la verdad, ya de vuelta, un café a precio de oro descansando las piernas y regalándonos la vista en la misma plaza del templo de Adriano y de vuelta al hotel con una última parada en medio. Si, fuimos otra vez a admirar la Fontana esta vez con la iluminación puesta.

Ahora ya escribo desde el hotel, donde nos duchamos y preparamos para cenar algo rápido e irnos a dormir pronto para intentar recuperar las horas de sueño perdidas porque mañana nos espera un plato bien fuerte.

Si queréis ver las mejores fotos de cada día podéis seguirme en Instagram cómo Joelmartinh o también subiré algunas en la página de Facebook. Cuando regrese del viaje subiré una galería en condiciones.
Un saludo amigos viajeros.

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