Viajar, Solo o en compañía

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Siempre hay multitud de opiniones sobre el viajar en moto. Unos prefieren viajar en pareja, otros en grupo y otros tantos se decantan por viajar en solitario.

Lo cierto es que yo no me podría decantar por ninguna opción. Si bien descartaría el viajar en grupo. Y no por nada en especial ni por manías, sino porque mis viajes no están concebidos para viajar en grandes grupos, sino en solitario o un pequeño grupo de expedicionarios de no más de tres motos y personas. Además de las rencillas que suelen aparecer conviviendo y viajando, de las que todos los que lo hemos hecho lo hemos padecido, pero que finalmente son rencillas de viajes y que una vez hemos regresado se han disuelto.

Viaje en solitario durante la expedición de las aldeas olvidadas
Viaje en solitario durante la expedición de las aldeas olvidadas

Viajar solo tiene sus ventajas e inconvenientes. Eres completamente libre de elegir el camino, el destino, las paradas, los descansos, las medias… Eres tú y la moto siendo libres para interpretar el viaje de la manera más personal. Las sensaciones no se pueden describir, sobre todo cuando se conocen nuevos lugares y paisajes que dejan boquiabierto y sin aliento, conociendo nuevos pueblecitos y nuevas gentes. Sentirte como un auténtico explorador por tierras ya exploradas. Pero para ti son nuevas, son un nuevo mundo por conocer, por descubrir y lo estás haciendo tú solo, con la única ayuda de tu montura. La satisfacción tras el esfuerzo y cansancio es indescriptible para un verdadero viajero. Claro que también tiene sus cosas malas, que no son pocas. Puedes llegar a desquiciarte cunando no encuentras la salida, cuando estás perdido. La sensación de sentirte solo en el mundo cuando estás en los límites de agotar la gasolina del depósito, sin civilización a la vista, con la noche cerrada y sin comida ni bebida. Comer solo, parar solo, cenar solo, dormir solo y despertarte de nuevo solo. Con la única conversación que retumba dentro de tu cabeza y que finalmente tras miles de kilómetros recorridos se hace material al pronunciar las palabras en alto, como si las quisieras evocar al cielo o a la moto. Pero para mi la peor sensación es la de descubrir lugares inhóspitos, los cuales no volveré a ver nunca más, pues un un lugar visto por primera vez nunca lo volverás a ver de la misma manera, y no poder compartirlo con nadie en ese momento. Sí, mi labor como fotógrafo es captar ese instante, ese paisaje. Pero la sensación del momento es fugaz y no se podrá volver a vivir.

Viajar acompañado es la antítesis de viajar en solitario. Para mi lo perfecto es viajar en pareja, una pareja de motos. Pero cuidado qué

Viaje en compañía de Macalayus durante la aventura aragonesa
Viaje en compañía de Macalayus durante la aventura aragonesa

compañero de viaje elegimos. Esto no es nada fácil. La convivencia en un viaje largo puede deteriorar una relación de amistad. Hay que estar compenetrados encima de la moto, en las paradas, en las medias, en los rituales y manías propias, en definitiva, hay que ser compatibles. Con una buena pareja de viaje siempre uno tiene que tomar la iniciativa de dónde parar, dónde comer, dónde pernoctar, qué desvío coger en el camino… Si un día te ha tocado a ti cae como un mazo la sensación de responsabilidad de no perderse, de escoger los mejores lugares para dormir y comer. Estarás intranquilo si elijes un mal sitio o si te pierdes. En cambio vas a compartir los buenos y malos momentos, las risas, las comidas, los descansos, el descubrir esos lugares indescriptibles y siempre que recuerdes un momento del viaje recordarás a tu compañero y cómo lo hicísteis todo juntos. Por suerte tengo la pareja ideal para viajar, esa persona lo sabe muy bien y se que se emocionará al leer estas líneas. Pocos viajes hemos realizado aún comparado con todas las carreteras que nos quedan por comernos.

No hay ni una cosa mejor ni una cosa peor que la otra, solo hay predilecciones y experiencias en un viaje.

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4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Compañero tienes razón en lo que dices,yo me quedo en hacerlos juntos.

  2. Ana Infiesta dice:

    Que razon tienes. Comparto tu reflexion

  3. Coincido casi en todo. Tengo decenas de miles de kilómetros hechos en moto solitaria por Argentina y algunos países vecinos. La mayoría en pareja, pero de a dos en una moto, es decir siempre en moto solitaria. Algunas veces me encontré con grupos de motos y viajé sólo algunos kilómetros con ellos o hasta la próxima parada, y luego seguí solo. Siempre fui de andar un poco fuerte por las rutas solitarias, especialmente de la Patagonia, y me costaba mantener una velocidad más baja para continuar en grupo. La sensación de libertad de la moto, y en solitario, es única, especialmente en esos caminos de desierto que he llegado a pasar horas sin ver ser humano alguno o poblado, o una vez que me crucé con sólo un coche en un trayecto de 9 horas por caminos de ripio en la costa de Río Negro. Muy buenos tus conceptos. Saludos motoqueros.

    1. Joel Martin dice:

      Gracias, amigo. Es solo una reflexión sobre el viajar. Me alegro que te guste y estás de acuerdo. Saludos desde España

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