Preparando el capítulo 4 de mi vuelta a España en moto

Se va acercando la fecha para comenzar el que será ya la cuarta etapa de esta vuelta a España en moto.

He decidido puesto que ya me he comido más de 7.000 km por España, voy a adentrarme en zona extranjera dentro de la península. Este capítulo lo quería dejar para el final, como epílogo y broche final a esta pequeña aventura pero ahora me siento con ganas de recorrerme estos más de 2.100 km por la costa portuguesa y que en el siguiente vídeo lo explico un poco más detalladamente.

Espero que sigáis tan fieles como hasta ahora con mis publicaciones de los viajes.

Un saludo moteros y viajeros.

Vuelta al trabajo, vuelta a la moto

He estado desaparecido de esos lares cibernéticos bastantes semanas. Tanto por falta de tiempo como de ganas ya que la vuelta al trabajo ha sido tediosa, por una parte por suerte si digo la verdad ya que para un autónomo freelance como yo el trabajo entrante siempre es bienvenido.

Por fin el grueso del trabajo ha terminado y he podido descansar y recargar las pilas para ponerme de nuevo con el blog.

Parte de la vuelta al trabajo ha consistido en nuevos viajes, estos muy diferentes a los viajes en moto a los que estoy acostumbrado. En parte son por placer ya que tenía ganas de volver a los circuitos y disfrutar de las motos del Campeonato de España, del CEV, casi tocándolas desde los viales y disfrutando de mi cámara al 100% por muy cansado y muchas horas que estemos al pie del cañón.

Son viajes en los que los hacemos cargados de equipo fotográfico, vídeo, micrófonos, equipos informáticos, ropa… Todo esto mío y de mis compañeros reporteros en mi coche. Son viajes muy diferentes pero debo ser tan adicto a los kilómetros y los viajes que disfruto de todos ellos.

Pero no deja de ser trabajo, muchas horas con la cámara y otras tantas de postproducción con lo que también se necesita desconectar. Por eso he disfrutado de una experiencia que nunca había vivido hasta ahora.

Hablo de coger la moto, yo solo y disfrutar de una pequeña ruta cuando ha bajado el sol y el tráfico desaparece. Curva tras curva, aire puro. Sentir el fresco calar a través de la chaqueta de verano, ir sin ninguna prisa y lo más importante, sin rumbo fijo. Disfrutar de la pura conducción y de la libertad motera.

Esto da qué pensar. Cuán diferentes son los viajes en moto según la filosofía con los que los cojamos. Cómo se vive un viaje de fin de semana en comparación de un viaje de meses. Pasamos del disfrute extremo a la superación y sufrimiento, eso sí, siempre disfrutando. Y luego están las rutas cortas, pero como las nocturnas y solitarias en las que estás tú en consonancia total con la moto y tus pensamientos… Daría para escribir un libro.

Al menos a mi me ha dado para cargar pilas y volver a estar activo con vosotros desde este blog.
Nos leemos mañana con el próximo post, en el que contaré mi próxima etapa de la vuelta a España, la sucesora de la pequeña Duke y muchas más cosas.

Saludos y v’ss amigos viajeros y moteros.

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Los mejores lugares de vacaciones

Lugares de ensueño donde estuve, en muchos de paso. Lugares de los que me llevé un muy grato recuerdo y que hoy día y con mucho gusto volvería sin dudarlo. Sus paisajes, gentes y hospedajes me envolvieron en una atmósfera de la que no quería salir. Muchos lugares españoles y europeos he recorrido por suerte, algunos de manera casi fugaz, deseo revivirlos, volverlos a conocer de nuevo, estar varios días en buena compañía en ellos. Podría nombrar decenas de lugares pero nos podríamos abrumar de tanto paraje, por eso este será un post habitual, donde en cada uno nombraré unos pocos lugares. 

La noche cayendo sobre Losar de la Vera

La noche cayendo sobre Losar de la Vera

Bien podrían ser recomendaciones si buscamos una escapada de fin de semana o simplemente una estancia vacacional. Y podríamos hablar de Losar de la Vera, sobre todo en primavera con los cerezos en flor, esas avenidas llenas de setos tupidos y recortados con formas imposibles que las llevan a cabo excepcionales jardineros profesionales. Sus gargantas, como la del infierno o la de la Vera. Cuacos de Yuste y su monasterio mandado construir por Carlos III una vez retirado de su vida pública. Una zona para pasar más de un día. Un lugar especial supongo que también porque iba con un compañía muy especial en el que fuera el prólogo de mi vuelta a España en moto y el viaje desencadenante para meterme en esta pequeña aventura en la que ando.

Parador de Colombres con vistas a los Picos de Europa

Parador de Colombres con vistas a los Picos de Europa

Un lugar encantador, sobre todo por la calidad de su gente, su hospitalidad, personalidad y amabilidad, que están en sintonía con la magnificencia de la espesa vegetación, praderas interminables, acantilados… Cerca de Picos de Europa y limítrofe con Cantabria se encuentra la localidad asturiana de Colombres. Fue mi primer destino de mi expedición de las aldeas olvidadas, la segunda etapa de la vuelta a España, como sabéis. Aquí hice noche, mi primera noche viajando en solitario. Una zona completamente verde con pueblos cercanos casi deshabitados, con tabernas de madera, cercados con bueyes, vacas y caballos. Una zona como sacada de un cuento. Tan tranquila que tanto Colombres como las zonas aledañas son para recorrérselas una y mil veces.

El último lugar lo tengo muy reciente. No es otro que un publecito de los pirineos,

Lago de Panticosa, una de las maravillas al rededor de Pueyo

Lago de Panticosa, una de las maravillas al rededor de Pueyo

en Huesca. Pueyo de Jaca, muy cerca de Panticosa. Casi a 3.000 metros de altitud se encuentra este lugar, de estilo muy francés. Todas casas con tejados de parhileras a dos aguas, negros y estructuras de piedra prácticamente blanca, donde en época de nieve caen bloques de la misma del peso aproximado de una vaca lechera. Cuando estuvimos de paso mi primer pensamiento fue volver a este paraje en invierno para vivir su plena y pura esencia pirenáica, escribir y leer al lado de una buena chimenea y estar en un oasis de paz blanca.

Viajar, Solo o en compañía

Siempre hay multitud de opiniones sobre el viajar en moto. Unos prefieren viajar en pareja, otros en grupo y otros tantos se decantan por viajar en solitario.

Lo cierto es que yo no me podría decantar por ninguna opción. Si bien descartaría el viajar en grupo. Y no por nada en especial ni por manías, sino porque mis viajes no están concebidos para viajar en grandes grupos, sino en solitario o un pequeño grupo de expedicionarios de no más de tres motos y personas. Además de las rencillas que suelen aparecer conviviendo y viajando, de las que todos los que lo hemos hecho lo hemos padecido, pero que finalmente son rencillas de viajes y que una vez hemos regresado se han disuelto.

Viaje en solitario durante la expedición de las aldeas olvidadas

Viaje en solitario durante la expedición de las aldeas olvidadas

Viajar solo tiene sus ventajas e inconvenientes. Eres completamente libre de elegir el camino, el destino, las paradas, los descansos, las medias… Eres tú y la moto siendo libres para interpretar el viaje de la manera más personal. Las sensaciones no se pueden describir, sobre todo cuando se conocen nuevos lugares y paisajes que dejan boquiabierto y sin aliento, conociendo nuevos pueblecitos y nuevas gentes. Sentirte como un auténtico explorador por tierras ya exploradas. Pero para ti son nuevas, son un nuevo mundo por conocer, por descubrir y lo estás haciendo tú solo, con la única ayuda de tu montura. La satisfacción tras el esfuerzo y cansancio es indescriptible para un verdadero viajero. Claro que también tiene sus cosas malas, que no son pocas. Puedes llegar a desquiciarte cunando no encuentras la salida, cuando estás perdido. La sensación de sentirte solo en el mundo cuando estás en los límites de agotar la gasolina del depósito, sin civilización a la vista, con la noche cerrada y sin comida ni bebida. Comer solo, parar solo, cenar solo, dormir solo y despertarte de nuevo solo. Con la única conversación que retumba dentro de tu cabeza y que finalmente tras miles de kilómetros recorridos se hace material al pronunciar las palabras en alto, como si las quisieras evocar al cielo o a la moto. Pero para mi la peor sensación es la de descubrir lugares inhóspitos, los cuales no volveré a ver nunca más, pues un un lugar visto por primera vez nunca lo volverás a ver de la misma manera, y no poder compartirlo con nadie en ese momento. Sí, mi labor como fotógrafo es captar ese instante, ese paisaje. Pero la sensación del momento es fugaz y no se podrá volver a vivir.

Viajar acompañado es la antítesis de viajar en solitario. Para mi lo perfecto es viajar en pareja, una pareja de motos. Pero cuidado qué

Viaje en compañía de Macalayus durante la aventura aragonesa

Viaje en compañía de Macalayus durante la aventura aragonesa

compañero de viaje elegimos. Esto no es nada fácil. La convivencia en un viaje largo puede deteriorar una relación de amistad. Hay que estar compenetrados encima de la moto, en las paradas, en las medias, en los rituales y manías propias, en definitiva, hay que ser compatibles. Con una buena pareja de viaje siempre uno tiene que tomar la iniciativa de dónde parar, dónde comer, dónde pernoctar, qué desvío coger en el camino… Si un día te ha tocado a ti cae como un mazo la sensación de responsabilidad de no perderse, de escoger los mejores lugares para dormir y comer. Estarás intranquilo si elijes un mal sitio o si te pierdes. En cambio vas a compartir los buenos y malos momentos, las risas, las comidas, los descansos, el descubrir esos lugares indescriptibles y siempre que recuerdes un momento del viaje recordarás a tu compañero y cómo lo hicísteis todo juntos. Por suerte tengo la pareja ideal para viajar, esa persona lo sabe muy bien y se que se emocionará al leer estas líneas. Pocos viajes hemos realizado aún comparado con todas las carreteras que nos quedan por comernos.

No hay ni una cosa mejor ni una cosa peor que la otra, solo hay predilecciones y experiencias en un viaje.

Consejos vitales para viajar en moto

Como ha tenido muy buena aceptación los consejos que publiqué hace un par de días sobre cómo viajar en una moto de 125cc. Por ello había otro tema en mente y hoy lo saco a la luz a raíz de las experiencias que he adquirido al hacer viajes y viajes en moto. Consejos poco habituales pero tremendamente útiles.

No son los consejo típicos de qué equipaje llevar o qué hacer en caso “de”, sino pequeños detalles en los que no solemos reparar que estando ya a miles de kilómetros de casa nos acordamos. Las típicas situaciones en las que te dices: “Para la próxima no me pasa”

Comencemos

  • Que no nos falten medicamentos tales como Ibuprofeno o antihistamínicos. Cuando terminamos muy cansados el día encima de la moto no hay nada como tomarse un ibuprofeno antes de irse a dormir. Mano de santo, te levantarás como nuevo y preparado para subirte a la moto.
  • Un pequeño botiquín no nos vendrá mal. Simplente un poco de réflex para contusiones o tiritas para posibles molestas rozaduras… son detalles que si los tenemos harán que estemos mucho más cómodos encima de la moto o si hacemos largas caminatas.
  • Aunque sea verano y haga un calor de infarto tampoco sobra ropa de agua para la moto. Si da muy soleado los días que estemos fuera un simple chubasquero bien doblado no ocupa nada en las alforjas y si de pronto nos cae agua evitaremos llegar como una sopa. Son soluciones de estar por casa pero que funcionan en caso de emergencia.
  • En viajes largos nunca sabes qué puede pasar. Por ejemplo en mi último viaje se me soltó un poco el latiguillo del freno trasero y se me aflojó mucho el retrovisor izquierdo. Cosas inverosímiles pero que ocurren, por eso llevar siempre una herramienta básica es indispensable. En mi caso llevo una bolsa muy pequeña que incluyen todas las llaves que utiliza la tornillería de mi moto y que ya venía de serie acoplado bajo el asiento trasero, de muy fácil acceso.
  • En viajes por carreteras secundarias y comarcales hay muchos baches, caminos de tierra… Esto hace que le entre suciedad a la cadena y que se pueda destensar, como me pasó en la Expedición de las aldeas olvidadas o que las presiones de las ruedas varíen debido a tanto bache. Cada vez que comencemos el nuevo día un consejo útil es hacer una revisión a la moto cada día, limpiar con grasa la cadena si está sucia, tensar la cadena si está destensada con la herramienta básica que llevemos y mirar las presiones.
  • A menudo, las personas que viajamos a la vieja usanza con mapa de carretera en papel, no encontramos la carretera que queremos coger y que tan fácil parece en el mapa. Un mapa de la provincia en la que estemos soluciona el problema, si no eres de mucho perderse como yo, claro. En un mapa de carreteras nacional estas aparecen muy pequeñas y no aparecen todas, por eso un mapa de carreteras provincial o de la comunidad autónoma nos será de mejor ayuda. Yo me suelo hacer con ellos en los hoteles donde estoy, que tienen siempre guías turísticas y mapas de carreteras con lugares de interés, o directamente coger esto en la oficina de turismo de turno. Una manera de conseguirlos gratis.
  • Una linterna con dinamo, una navaja y pulpos de sobra. Lo usaremos todo. A menudo en los viajes solemos adquirir cosas o el equipaje no queda igual que el primer día, abulta más y el pulpo que tenemos no nos da la medida, además de que se nos puede perder y romper y la faena seria. Por esto llevar uno o dos pulpos o redes de más, que no abultan nada, es una medida de precaución importante.
  • Para el tema de aseo esto es importante. Llevar siempre unas chanclas, para duchas de camping por ejemplo o si nos encontramos que el hotel donde estamos tiene por sorpresa, una piscina para refrescarnos. O simplemente para descansar de las botas de la moto. Además tendríamos que llevar siempre una toalla de microfibras que se secan casi al instante y que no abultan nada, ideales para los viajes en moto y que además son muy baratas. No en todos los hoteles nos ponen toallas y nos podemos llevar una sorpresa y en los camping si no llevamos toalla lo llevamos mal. Otro consejo bueno es hacerse con todas las muestras de jabón, gel y champú que nos regalan en los hoteles, nunca las dejes allí olvidadas, nunca sabemos cuándo nos harán falta si no nos queda más.
  • Y una de las más importantes, llevar siempre la llave de repuesto siempre contigo. Como pierdas las llaves y solo lleves el juego que siempre llevas habitualmente… adiós viaje y llama a la grúa.

Como véis son consejos “de poca monta” pero creedme que son muy útiles. Detalles que luego echaremos en falta.

Ahora os pido que si os gustan mis publicaciones y queréis comentar algo o preguntar cualquier cosa estoy disponible en el blog. Ya sabéis que los blog se nutren de los comentarios.

Saludos y V´ss amigos moteros y viajeros, espero que os sean útiles estos consejos.

Claves y consejos para viajar en 125

Antes de introducirme de lleno en el tema quiero decir que la escribo desde la humildad, sin aires de sabelotodo, ni mucho menos. Esto lo escribo simplemente a modo informativo y como consejos a raíz de la experiencia que he podido adquirir al conducir día a día y viajar con mi moto de 125cc y que cuando empecé a conducir moto en su día, me habrían venido muy bien. Así pues, para quien le pudiera o pudiese interesar:

Hay que decir que viajar en moto es muy diferente a hacerlo desde la comodidad de un coche. Un viaje en moto desgasta, la concentración en la carretera es muy superior y el cansancio se multiplica por diez.

Y esto es con una moto con capacidad suficiente para poder adelantar cómodamente a cualquier vehículo, ¿pero qué ocurre con una moto de poca cilindrada? ¿Se viaja igual que con una moto de mayor potencia?

Pues bien, sí y no. Sí porque nos llevará a cualquier lugar que nosotros nos propongamos y no porque conducir una moto de estas características tiene un mayor mérito si cabe al hacerse miles o cientos de kilómetros ya que debido a su poca potencia y su poco peso cualquier ráfaga de aire nos arrastrará con nosotros, no podremos adelantar hasta estar muy seguros y en las cuestas si no conocemos bien las relaciones de marchas de nuestra moto nos quedaremos a muy baja velocidad.

Por esto y pese a esto quiero animar a todos los que tengáis una 125 a que hagáis los viajes que queráis, es una experiencia más y por tener una moto de 15cv (en el caso de las 4T) no nos tiene por qué echar atrás para hacerlo. No somos demasiados los que lo hacemos, pero sí que somos unos cuantos. Y muy felices añadiría. Por eso y por la experiencia que he ido adquiriendo en cada viaje y cada ruta he seleccionado estos 10 consejos que son importantes a la hora de viajar con estas motos.

  1. Concienciarnos de qué moto llevamos. Tenemos que saber qué moto llevamos, que no tenemos 100cv debajo de nuestro asiento con los que poder jugar. Tenemos solo 15cv y que superar los 120km/h (En según qué motos, claro) es estar forzando mucho la moto, aunque sea una velocidad normal para cualquier otra. Tenemos que saber que ir a 120 en la nuestra es como ir a 200 en otra, a 10.000rpm forzando mucho el motor y eso en una moto monocilíndrica y pequeña como la nuestra puede significar griparla o cualquier otra avería. Por eso, no tenemos que desesperar ni agobiarnos. Mantener una velocidad de crucero llaneando a un régimen de revoluciones no demasiado alta. Tenemos que llegar y disfrutar, esa es la máxima.
  2. Adelantamientos. Hay que estar muy seguros de cómo y cuándo adelantar. Aprovechar los rebufos es vital, siempre teniendo cuidado y manteniendo la distancia de seguridad cuando las velocidades están muy parejas. Si un coche circula a 110km/h y piensas que puedes ir más fuerte no tienes mucho más mango con el que jugar y adelantar fácil. Es probable que en cuanto salgas del rebufo la moto se te venga abajo. Este es uno de los problemas y otro es que como a esas velocidades la aceleración es mínima cuando podemos adelantar al vehículo que nos precede no siempre nos da tiempo a hacerlo pues el que viene delante lo hace con más rapidez que con la que nosotros adelantamos. Hay que estar seguros y medir bien los tiempos.
  3. Cuestas e inercias. El principio anterior nos valdrá para este punto. Paciencia con las cuestas. Algunas las colmaremos a 110, otras a 100 y otras en cambio a 80-90km/h. Tan solo hay que aprovechar las inercias de las bajadas que precedena las subidas para dar gas e iniciar la cuesta a la mayor velocidad posible y conocer bien las relaciones de cambio de nuestra moto para reducir cuando toca y engranar una marcha más cuando empezamos a ganar velocidad.
  4. Viento. Cuidado, mucho cuidado con el viento. Nuestras motos no pesan 200kg como una 1000cc o una 1200cc. Cualquier soplo de aire lateral lo vamos a notar y en días de mucho viento iremos con la moto casi tumbada para poder ir rectos. Además especial cuidado al aire que nos escupirá cuando adelantemos a camiones o coches grandes. Viene de pronto y nos frenará bastante.
  5. Exceso de equipaje. No nos va a penalizar tanto el exceso de equipaje como su mala colocación. Deberá estar lo más recogida posible para que no nos haga “efecto vela” que nos frene o desvíe en contacto con la fricción del aire. Además tampoco tenemos mucha superficie donde colocar la carga, con lo que como siempre aconsejo: Llevar lo justo y necesario y que ocupe el menor espacio posible.
  6. Descansos. Cuanto menor cilindrada menos es su resistencia en viajes largos. Se desgastan más, se calientan… Hay que ir haciendo descansos y parar al menos cada vez que repostemos unos minutos para enfriar motores y ya de paso, estirar las piernas.
  7. No encenderse. Picarse siempre es malo, pero con una moto de 15cv aún peor. Somos más vulnerables y no va a ningún lado porque ni tan siquiera les podremos seguir muchos metros por aceleración. Concienciarse de la moto que tenemos y si nos adelantan y nos obstaculizan cuando lo hacen, mala suerte.
  8. Frenos. Nuestros frenos no son tan potentes y resistentes como las motos grandes. Se nos calentarán más debido a que con poco que lo hagamos ns quedaremos parados por el poco peso que tenemos. Por esto suelen montar frenos menos potentes ya que no son necesarios unos más grandes, pero en rutas largas y carreteras reviradas se frena más y los sobrecalentaremos y nos comeremos las pastillas a un ritmo vertiginoso. Jugar con el freno motor y con ambos frenos, delantero y trasero es la clave. Aunque este punto es el menos importante ya que hoy en día las 125 ya montan unos grandes frenos según la marca.
  9. Visibilidad. Cuanto menor cilindrada más pequeña es la moto. Eso es así y si de algo sufren las motos pequeñas es de visibilidad. Tener ropa y elementos reflectantes en la moto nunca viene de más para hacernos ver mejor. Ojo a las frenadas fuertes, los coches que vienen detrás pueden no vernos bien. Esto vale en realidad para cualquier moto.
  10. Revisiones y mantenimiento. Hacerle tantos kilómetros la desgasta mucho más que otras motos de mayor cilindrada, por eso cualquier esfuerzo es clave. Tener las revisiones al día y las piezas móviles en buen estado como el kit de arrastre (piñón de ataque, cadena y corona) o frenos, reglaje de válvulas, filtros, niveles e aceite y refrigerante… hay que tenerlo muy al día antes y durante el viaje.
KTM Duke 125 de Come Kilómteros descansando en algún lugar remotos de España. Con una 125 al fin del mundo.

KTM Duke 125 de Come Kilómteros descansando en algún lugar remotos de España. Con una 125 al fin del mundo.

Espero con mis crónicas haber despertado el viajero que muchos llevan y no despertaban tan solo por tener una 125 y que a los que empiezan o quieren hacerlo les sirva estos consejos de algo. Como dije antes, lo escribo con la mejor intención y con la mayor humildad ya que yo no soy ni un gran viajero ni un gran piloto de renombre, pero si hay algo que tengo es experiencia y siempre he creído que ésta hay que compartirla.

Saludos y v´ss amigos viajeros y moteros.

El viaje Aragonés; 3ª etapa de la vuelta a España en moto

Comencé esta tercera etapa de la vuelta a España en moto un dos de agosto de 2014 con la inestimable compañía de mi padre, de Miguel Martín, conocido también en este mundo como Macalayus. Un viaje de siete días, 1001 curvas y 11 provincias que nos esperaban.

Albarracín, vistas desde la parte baja de sus murallas.

Albarracín, vistas desde la parte baja de sus murallas.

Desayunamos en Madrid y partimos con todo el equipaje en nuestras motos. Macalayus con su Yamaha Super Tènèrè 750 y yo como siempre, con mi incombustible KTM Duke 125. Una trail y una naked de pequeña cilindrada, la cosa ya prometía. Recuerdo que la primera etapa de esta aventura, a modo de toma de contacto con nada más que 700 kilómetros y unas cuentas rutas más he sido acompañado por él, tanto con su anterior BMW R1100S como con su actual Super Tènèrè 750 y hemos ido sin mayor complicaciones siendo ambas motos muy diferentes. Por las carreteras en las que serpenteamos la cosa se iguala.

Recorrimos la A3 hasta su salida en Villarejo de Salvanés, de hecho justo en el punto kilométrico donde comenzaba el gran atasco, típico en estas fechas. Este sería el único paso de autovía que haríamos durante todo este viaje de 2390km, exceptuando algún que otro kilómetro de paso obligatorio por zonas riojanas.

A partir de aquí ya, por fin, carreteras secundarias hasta llegar a Albarracín, no sin antes parar más a menos a medio camino en Tarancón, donde cómo no, nos perdimos. Tales fueron las vueltas que dimos sin saber dónde íbamos que tuvimos que parar, poner neutral y arrancar a reir sin parar. Anécdotas, buenas anécdotas que hacen aún más especiales estos viajes. Comimos en la Ciudad Encantada de Cuenca y finalmente llegamos a Albarracín, pueblo instalado dentro de sus murallas encima de la piedra a modo defensivo. Pueblo con gran historia y belleza. En principio no teníamos intención en quedarnos demasiado tiempo aquí, pero dado

Una de las calles típicas y céntricas de Albarracín

Una de las calles típicas y céntricas de Albarracín

DSC_4728que ya llevábamos 450km, en pocas horas anochecería y nos quedaba bastante para llegar a nuestro primer punto objetivo, la Comarca del Matarraña, decidimos en una buena decisión, pernoctar allí. Lo hicimos en el Camping Ciudad de Albarracín. No hay mucho que contar de esta noche salvo que fue una de las peores por el frío y quizás un poco por el trato recibido, pero por los 22€/noche pudimos aparcar las motos, tener baño, electricidad y pasar la noche “cómodamente”, o lo más cómodamente que se puede dormir en el suelo que seguramente fue más cómodo de lo que parecía debido al cansancio de todo el día, unas 10 horas encima de la moto.

Nos informamos en la oficina de turismo de la zona y nos dirigimos al centro de la ciudad, subiendo la montaña, una ciudad fortificada preciosa que fue núcleo de uno de los reinos taifas y que contó con población musulmana que posteriormente fue convertida al cristianismo a comienzos del siglo XVI. De calles estrechas y gente hospitalaria hay que destacar también su fauna y vegetación, por donde pasan los ríos Tajo y Guadalaviar donde los antiguos trashumantes se abastecían y de donde quedan los recuerdos árabes y medievales.

Cenamos y a la mañana siguiente recogimos el campamento y nos dirigimos a los diversos abrigos que se encuentran en la sierra de Albarracín para ver las cuevas y pinturas rupestres de la zona. Era ya el momento de ir rumbo a la comarca del Matarraña. Llegamos sin más problemas a Calaceite donde haríamos noche en una plácida cama en los apartamentos Maribel. Sin ningún tipo de lujo pero cómodo y bien situado aunque fue la noche más cara. Los precios

Panorámica desde lo alto del poblado íbero de San Antonio, en Calaceite, Comarca del Matarraña en Teruel

Panorámica desde lo alto del poblado íbero de San Antonio, en Calaceite, Comarca del Matarraña en Teruel

no son caros en cuanto a comidas se refiere pero pasar la noche sí que sale caro en toda esta comarca. 60€ por la habitación. Si os tuviera que recomendar algún lugar, cualquier hotel de la zona de Calaceite por este precio aproximado tendréis una habitación mejor y con una conexión wifi decente. Incluso en La Fresneda, a poco más de 10km tenéis un hotel rural el cual antes era una bodega, con unas instalaciones espectaculares con un desayuno fabuloso incluido por el mismo precio por el que dormimos en Calaceite. Improvisar también tiene sus cosas malas, claro. Pero si queréis ahorrar, por 15€ podréis dormir en habitaciones compartidas en el albergue de la zona y por 30€ tener una habitación individual en el mismo lugar. Pero reservad con antelación en toda la comarca pues se llena de reservas en temporada alta.

Pasamos un día de frío con tan solo 10ºC por la mañana y mucho calor, con más de 30ºC al llegar a Calaceite. Esto nos desgastó mucho pero no impidió que conociéramos bien la zona. A la mañana siguiente, recogimos el petate y nos dirigimos a los poblados íberos y pinturas rupestres que se encuentran en Calaceite y alrededores.

El más destacado fue el poblado íbero de San Antonio, en el que hicieron una piscina natural con la intención de llenarla con las aguas pluviales y de este modo abastecer a este

Plano general de parte del poblado Íbero de San Antonio, en Calaceite.

Plano general de parte del poblado Íbero de San Antonio, en Calaceite.

pequeño poblado situado en lo más alto de la montaña a las afueras de Calaceite. Todas casas rectangulares con pasillos entre ellas a modo de calles estrechas se conserva perfectamente la estructura de lo que fue, incluso de su muralla.

Nos dirigimos al sur de la comarca, a Beceite. Para nosotros el lugar más bonito, junto con la Fresneda, pueblo medieval situado en el pico de la montaña con unas calles tan empinadas como estrechas. Fue en Beceite donde conocimos una de sus gargantas y nos quedamos sentados presenciando el espectáculo de color y agua que ofrece con su vegetación y cascadas. Continuamos subiendo hacia el parque natural “Parrissal” de Beceite, donde tan solo nos cobraron 1,50€ por acceder. Increible ver las águilas y buitres entre sus picos escarpados, toda la vegetación y el pequeño riachuelo que lo recorre entero. Aquí nos encontramos con las pinturas trupestres mejor conservadas de la zona, pintadas en pared de piedra en la que creemos que en su día debía tener un pequeño techo.

Continuamos nuestro camino dirección Huesca cruzando el desierto de los Monegros. Este día fue completamente de transición. Muchos kilómetros de rectas interminables y carreteras comarcales con socavones infinitos conociendo parajes increíbles hasta llegar a Broto, donde pasaríamos la noche. Pasamos de una vegetación pobre como la del desierto a una exuberante, frondosa, húmeda y fría de los bajos Pirineos. Esta zona desde luego nos enamoró tanto por la belleza del paisaje como de sus carreteras y pueblos pirenaicos de estilo muy Francés. Me encantaría volver a esta zona en temporada de nueve, debe estar espectacular.

Aquí pasamos dos noches. Es una zona muy amplia con carreteras infinitas que son el sueño de cualquier motero y además necesitábamos medias

Cascadas de la garganta del pueblo de Beceite, al sur de la comarca del Matarraña, en Teruel.

Cascadas de la garganta del pueblo de Beceite, al sur de la comarca del Matarraña, en Teruel.

más bajas y establecernos un poco y no desgastarnos tanto físicamente. Con esto quiero decir que estos viajes son una carrera de fondo. Claro que hubiéramos aguantado haciendo más kilómetros pero lo más seguro es que llegados el último día no habríamos estado tan frescos. Se trata de disfrutar también.

Un águila sobrevolando el parque natural de Beceite

Un águila sobrevolando el parque natural de Beceite

Visitamos multitud de pueblecitos de la zona, Panticosa y su balneario, lo más alto que estuvimos, a unos 3048m de altura. Pueyo, Torla, Broto, Biescas, Jaca… todos ellos tremendamente bien conservados con un estilo de montaña cautivador. Fueron dos días de disfrutar de la zona de Ordesa y Monte Perdido y todas sus regiones, de los paisajes tan abrumadores y con carreteras tan serpenteantes que cuando nos queríamos dar cuenta íbamos casi parados debido al asombro. Estuvimos un rato viendo las gargantas, cascadas y pequeña laguna de la zona y volvimos a bajar deshaciendo el camino y parando en Pueyo, un pueblecito increible pasado Panticosa. Es el típico pueblo de montaña francesa, de estilo clásico y sobrio, como de estación de esquí. Aquí nos explicaron que todos los tejados tienen nervaduras que sobresalen en forma de pico para evitar que caiga del “pitu” que no es otra cosa que la nieve que cae de los tejados a causa del deshielo con la salida del sol. Y esto es así ya que a veces cae tanta nieve de tanto peso como el de una vaca y han visto cómo ha destrozado techos de coches hundiéndolos por completo y gente morir a causa de esto.

Pinturas rupestres en el parque natural de Parrassal, en Beceite

Pinturas rupestres en el parque natural de Parrassal, en Beceite

Seguimos dirección Ordesa, por lo que paramos en Torla, pueblo donde tiene acceso a la zona. Por las horas que eran comimos en el primer asador de la zona. Hoy sí nos hemos dado un homenaje, en el restaurante “La Cocinilla” pero creo que también lo merecíamos. Unas vistas espectaculares al monte y una temperatura fenomenal.

Al final del primer día en esta zona decidimos, dado que lo teníamos tan cerca, cruzar los Pirineos por el túnel de Biescas para verlos por el lado Francés y visitar Francia. Mi pequeña Duke ya ha estado en el país Galo, quién se lo iba a decir. Decidimos llegar hasta el túnel por una carretera que bordea Monte Perdido y Ordesa y que parte desde Sarvisé, donde estaba nuestro hotel, hasta casi Biescas. Un tramo de unos 60km lleno de baches, desperfectos, asfalto degradado… un verdadero desgaste para los brazos y el trasero, y sobre todo para los frenos, pero las vistas y el tramo lo merecían.

Llegamos justos para la cena en el Hotel los Piranillos. 30€/noche. De habitaciones modestas pero limpias y bien montadas

Vistas de Ordesa desde el asador de Torla

Vistas de Ordesa desde el asador de Torla

y camas para nada cómodas. Lo definiría como el mejor donde hemos estado, sobre todo por el trato tan amable y hospitalario de todos sus trabajadores, una cosa increíble, de hecho quedamos en volver. Un complejo familiar, de los de antes que ya no quedan, con actividades para la familia y los niños, un servicio exquisito y en pleno monte. Una delicia por un precio de risa. Además hicimos muy buenas migas con la

Huellas de dinosaurios en Regumiel de la sierra, en Burgos.

Huellas de dinosaurios en Regumiel de la sierra, en Burgos.

camarera del lugar. Cordobesa afincada en Madrid y trabajando los veranos en un pueblo perdido de Huesca… ¡vosotros diréis! Una sal y una gracia que no paramos de reir con ella, otra de las anécdotas del viaje.

Se acabaron por desgracia los días en esta zona, de la cual notamos mucho la diferencia de la forma de ser de las gentes según íbamos cambiando de zonas. Ahora nos tocaba llegar a La Rioja con parada  a medio camino en Tudela para comer sus famosos cogollos. Dio la casualidad que coincidiéramos justo el día que estaríamos allí con mi madre y su chico, mi padrastro. Cómo no decidimos ir a cenar con ellos en Haro, muy cerquita de Miranda de Ebro a medio camino antes de llegar a Logroño.

Nuestras motos en los Pirineos franceses

Nuestras motos en los Pirineos franceses

Un pueblo fabuloso, con una cultura vinícola especial que se nota andando por sus calles y viendo la cantidad de bodegas que ay por su carretera riojana. Cenamos y tomamos unos vinos por la zona de la Herradura, la zona típica de pinchos y vinos. Un lugar de visita obligatoria. A la mañana siguiente nos dirigimos a Ezcaray, otro pueblo de visita obligada, precioso, por donde pasa el Río Oja, afluente del Ebro, que da nombre a La Rioja. Lástima no poder estar más días pues tiene tantos pueblos y carreteras que conocer…

Acabamos el viaje en Soria, tal y como empezamos, en un camping. Pero qué camping. Refugio de Pescadores es un centro de

Los cuatro de cena en Haro, La Rioja

Los cuatro de cena en Haro, La Rioja

acampada libre y muy económico. Regentado por personas muy jóvenes nos dieron todas las facilidades del mundo, incluso un colchón, una mesa y un par de sillas y tan solo por ser moteros. Aquí pasamos la tarde bebiendo y cenando al lado del río. Cuando se hizo de día teníamos dos lugares que visitar antes de volver a casa. El primero a 12km, ya en la provincia de Burgos. En Regumiel de la sierra encontramos huellas de dinosaurios que se conservan en piedra tras la sedimentación de 120 millones de años. Da qué pensar, sobre todo por la calidad de la conservación de las mismas. Dimos media vuelta dirección Vinuesa para ver la Laguna Negra. Una vez aparcadas las motos por 2€ nos esperaba una subida a pie de 1,7km pero merece la pena el esfuerzo, solo hace falta ver las fotografías…

Panorámica de la Laguna Negra, en Vinuesa, Soria.

Panorámica de la Laguna Negra, en Vinuesa, Soria.

Documental capítulo 3 vuelta a España

Día 7. Capítulo 3, vuelta a España. EPÍLOGO

Esto se ha terminado a los 2390km desde que empezáramos el día 2 de agosto…

Dinosaurio de cartón piedra. Monumento adjunto a las huellas de dinosaurios que conservan en Regumiel, Burgos.

Dinosaurio de cartón piedra. Monumento adjunto a las huellas de dinosaurios que conservan en Regumiel, Burgos.

Un viaje que se ha hecho corto pese a recorrer 11 provincias en 7 días y más de 2000 km. Más de 200 fotografías, vídeos y experiencias y lugares asombrosos que hemos conocidos. 1001 curvas. Carreteras comarcales con innumerables baches y desperfectos que nos agotaron y que desembocaban en pueblos de cuento.

El día terminaba con cierto desánimo por ser ya el último. Nos esperaba el último arreón para salir de Soria rumbo a Madrid, a casa.  Sin embargo habiendo descansado en el refugio de pescadores en plena naturales y tras un buen desayuno cargamos bien las pilas. Terminamos el viaje de manera espectacular, regresando a Burgos, a unos 12km de nuestro campamento para ver las huellas de dinosaurios que aún conservan en Regumiel. Tras esto nos dirigimos de nuevo, desandando el camino a Vinuesa, para conocer la famosa Laguna Negra. Ahora al parecer cobran por acceder. 2€ las motos y 4 los coches. Entramos, repostamos nuestros estómagos con unas gordas de cerveza, dejamos el petate en las motos y cámara en mano subimos a pie la cuesta de un 15% de desnivel aproximado durante 1,7km. Llegamos con la lengua fuera, como todos los que subimos cuales domingueros.

Unas vistas espectaculares, con pozas para bañistas y un paisaje abrumador.

Panorámica de la Laguna Negra, en Vinuesa, Soria.

Panorámica de la Laguna Negra, en Vinuesa, Soria.

Así y aquí terminó nuestro viaje. Ya los último kilómetros hasta llegar a Madrid, para ahora revivir con las fotografías y los vídeos el viaje, para así realizar un reportaje y documental digno de la calidad de sus pueblos, de sus paisajes y sus gentes.

Día 6. Capítulo 3 vuelta a España

Pues ayer sexto y penúltimo día, parece que la cosa se termina.
Barrera de los 2000km superada. No sería mucho si no llevara una 125, pero se ha comido los kilómetros como si nada.

En total 2100 km y ayer otros 300, para seguir con la media hasta llegar a Soria.

Un día duro el de ayer. Más de dos horas por caminos impracticables. Espalda y brazos sobre cargados y con un sol que apretaba de lo lindo.
Cuando quisimos parar sobre las 15:30h para comer nos dio el bajón hasta que encontramos de casualidad, como siempre, y por carreteras comarcales como todo el día, cruzando la sierra de la Demanda con un camping de scampada libre en mitad del monte. El mejor, al menos yo, en el que he estado.

Camping “Refugio de Pescadores” antes de llegar a Vinuesa, por la 117.
Tan bien nos han tratado que nos dejaron un colchón grande y unas sillas y mesas para que estuviéramos más cómodos, solo por ser moteros. Además de cruzarnos con más moteros de la zona y charlando con ellos nos recomiendan para hoy varias rutas.

Una ducha e Ibuprofeno y como nuevos. Dormimos y hoy ya viaje de vuelta a Madrid. Nos espera el último arreón de 400km.
Pero antes queremos visitar mejor Soria, las lagunas Negras y las pisadas de dinosaurios.

Ya se acaba el viaje, este tercer capítulo y en breve tendréis el documental, que está quedando espectacular y el reportaje completo.
Os iré comentando en qué medios apareceremos, pero seguro que en este blog y en Fotarte Motor lo tendréis en primicia primiciosa, como solía decir el dúo Gomaespuma.

Saludos y v’ss moteros y viajeros.

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