Comekilómetros en Budapest. Parte 2

Galería fotográfica de Budapest

Viaje a ninguna parte [próximamente]

Hola a todos. Pues sí, o me tiro un año sin viajar (Por placer ya que por trabajo hago unos cuantos viajes al año) o hago varios seguidos.

Hace unos diez días que regresé de Budapest, que ni tan siquiera he terminado de editar todas las fotos y publicarlas y aún estoy montando los vídeos del viaje y ya estoy programando el que será el siguiente.

Este será un viaje diferente. Vuelvo a mis viajes en moto. En octubre, principios de noviembre, cogeré mi Duke 125 y me lanzaré de nuevo a la carretera. Ahora es donde viene la parte en la que digo el destino, explico un poco la ruta y demás pero aquí reside la aventura de mi viaje. 

Será un viaje sin rumbo, un viaje a ninguna parte. Haré de la improvisación mi mapa y mi gps. Me guiaré únicamente por las carreteras, por mi vista. La carretera o el camino que más me llame la atención será el que escoja. Iré de un pueblo para otro en función de lo bonita y divertida que sea la carretera. Un viaje sin rumbo. Dormiré donde me pille a mano, pararé donde me coja ese día. Quiero y necesito vivir esa experiencia que se siente al conocer las carreteras, perderse y disfrutar sin un fin ni un destino claros. 

Para ello y ya que los lugares más cercanos a Madrid me los conozco bien solo tendré una premisa en la partida de mi viaje, y será ir al sur. A partir se ahí comienza la improvisación y la verdadera travesía.

De momento seguiré contandoos en vídeo y fotografías mi último viaje y cuando termine con esta tarea y todo el trabajo que tengo pendiente os seguiré contando más información sobre este viaje que quiero realizar dentro de unos dos o tres meses a más tardar.

Espero que estéis atentos y antes de despedirme quiero daros las gracias a todos los que habéis estado y seguís estando pendientes de mis publicaciones y del canal youtube durante este viaje a Budapest y sobre todo por los comentarios tan positivos. Sois la caña.

Saludos y uves amigos viajeros.

Comekilómetros en Budapest. Parte 1

Conociendo Budapest [Trailer]

Ya he preparado el trailer de la que será la serie de vídeo blogs de mi último viaje a Budapest, como muchos ya habéis leído en forma de diario de viaje en este blog.

Cada semana, a partir de la que entra, publicaré un nuevo capítulo. Solo puedo adelantar que son pocos pero aún no sé  cuantos.

Aquí tenéis el trailer. Compartid sin miedo.

https://youtu.be/ugjg5yT4BfA

Viaje a Budapest. Día 7

Y llegó sin quererlo el último día en Budapest.
Nos lo tomamos como un día de relax y dejamos lo mejor para el final, el paseo en barco por el Danubio al anochecer.

Quisimos tomar un desayuno tranquilos, sin prisas y luego mezclarnos con la gente del lugar en el mercado central, ver los productos típicos y comprar manufacturados y paprica para trastear en la cocina con él y quien sabe si atrevernos a hacer nuestro primer Goulash.

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Tras varias horas deambulando por el mercado y las calles de Budapest y tras comer en La Botte, restaurante italiano con unos hornos de impresión en Váci Utca, calle paralela al Danubio y además curiosamente, donde comimos el mejor Goulash, algo irónico.

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Un trato exquisito, donde se portaron de impresión cuando se aliaron conmigo para darle una sorpresa de cumpleaños a mi chica. Un lugar que recomiendo a todo aquel que quiera comer en Budapest bien y barato.

Después de comer nos dirigimos al afamado café más bonito del mundo, con 120 años de antigüedad,  el café Nueva York. Por fuera, un lugar corriente, la cafetería de un buen hotel. En la puerta, estrellas conmemorando ser el mejor restaurante de la ciudad desde 2007 y recomendaciones de la guía Michelin.

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Por dentro, una auténtica pasada, tanto que quita el habla. Decoración barroca sobrecargada de pan de oro y molduras en paredes, columnas y techos. Un auténtico palacio hecho cafetería.  Nada de lo que pueda decir vale sin ver las fotografías. Esto lo completa una amplia carta, nada cara para ser este lugar, pues los platos no sobrepasan los 20 o 25€.

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Esto confirma lo que veníamos diciendo todo el viaje, los precios son muy similares a los españoles, tan solo notamos la diferencia en los lugares de más caché o renombre donde los precios son asequibles al 100%

Tras tomar el café y darnos una vuelta por el New York, vuelta al hotel, ducha y al río.  Nos esperaba una de las visitas obligadas. No puedes venir a Budapest sin dar un paseo nocturno en barco por el Danubio.

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La sensación es impresionante. La gran arquitectura se ve resaltada con la iluminación y sus reflejos en el agua. No deja de impresionar de inicio a fin. Un espacio de paz y silencio dentro de la bulliciosa ciudad. El barco incorpora una audio guía de la cual prescindí desde el minuto cero, necesitaba sentirme en armonía con el agua y la ciudad.

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Ver de tan cerca de frente el Parlamento, con esa iluminación color dorado, proyectando y reflejando la luz al cielo, como si de un cañón se tratará y los murciélagos volando a su órbita. Impresionante.

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Todo por menos de 20€. Las entradas las adquirimos cómodamente en el hotel pero cualquiera lo puede hacer desde el mismo barco a la entrada. Solo un inciso a modo de recomendación, buscad un barco en el cual podáis admirar Budapest desde la parte superior sin techos ni paredes, las vistas y la sensación no sería la misma.

Ahora escribo desde el avión de vuelta tras un viaje de un par de horas de la ciudad al aeropuerto. Se acabó nuestro viaje, volvemos con morriña tras ver una ciudad en 7 días.  Si alguien os dice que en tan sólo tres se puede ver no le hagáis caso, una ciudad así no la ves bien ni en un mes.

Pronto publicaré el vídeo del viaje y algunas entradas más, como lo mejor y lo peor de Budapest,  curiosidades y lugares de visita obligada.

Mañana no habrá más ni mejor, pero se quedan los recuerdos.

Viaje a Budapest. Día 6

Tocaba despertarse temprano hoy también, debía escribir el diario de ayer y salir para visitar el parlamento por dentro con una de sus visitas guiadas.

De nuevo otro chasco. Llegamos algo antes que ayer y las entradas estaban vendidas one more time. He leído que se ha de llegar sobre las 8 de la mañana para cogerlas. El problema está en que no se pueden comprar en taquilla de un día para otro y su página web no funciona bien.

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Con el bajón en el cuerpo, el calor y sin las bolsitas de agua que reparte el ayuntamiento de Budapest para que los transeúntes combatan la ola de calor, una iniciativa que más de uno debería adoptar, nos dirigimos en autobús eléctrico a Isla Margarita a través de los kilómetros y kilómetros de cables d electricidad que cuelgas sobre la ciudad.

Como se nota caminar por las calles del parlamento cerca del río. Todo está limpio y bien cuidado. En cuanto te adentras en la verdadera ciudad donde la gente de Budapest vive, la pintura de los edificios se cae a cachos, la suciedad va en aumento, así como el olor.
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Todo tiene sus pros y sus contras. Cerca del río es todo precioso y ordenado pero carece de ambiente típico que te embriaga como me pasó en Florencia. En el barrio judío el ambiente bohemio con sus pubs en ruinas, terrazas y patios con bares eclécticos tiene una personalidad propia, pero no caminas con seguridad en según que calles.

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Ya en Isla Margarita poco hay que añadir pues mi chica lo definió perfectamente: “Es el gran pulmón de la ciudad”. Y no hay mucho más, es tan sólo un gran parque con piscina municipal que se interpone entre las orillas de Buda y Pest. La cosa se hizo más amena cuando alquilamos durante una hora un coche eléctrico, muy similar a los carritos de golf bastante lentos pero divertidos de conducir por los caminos por unos 15€ la hora.
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Disfrutamos del gran parque y grandes espalanadas de césped y árboles frondosos, fuentes y lagos durante esa hora y nos volvimos haciendo un poco el macarra con el buggy.

Tras comer un poco de comida rápida para no dar muchas vueltas buscando dónde y tomar un café con sabor a algo en el Starbucks puesto que aquí los cafés no son muy buenos y además el del desayuno del hotel ha ido estrepitosamente al fracaso mañanero, descansamos un poco en la habitación para ir a probar el que llaman spa del pueblo, los baños de aguas termales naturales Szechenyi, nada fácil de pronunciar. Ya vamos cómodamente en autobús o metro a todas partes, es fácil y además hay muchas líneas con frecuencias de paso muy bajas. Una buena y antigua red de transporte la de Budapest.

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Según pude saber, al día corren cerca de 70 millones de litros de aguas termales bajo la ciudad y este en concreto es de los más famosos y baratos, todo lo contrario que el balneario Gellert que visitamos hace algunos días. Este de hecho es el que elige la propia gente de aquí para relajarse, socializar se y jugar al ajedrez. Cuenta con tres piscinas al aire libre, 15 interiores y 10 saunas y baños de vapor construidos entre 1913 y 1999.

En las interiores se nota claramente que son aguas termales naturales ricas en calcio, magnesio y sodio, entre otras cosas. Los olores son fuertes y cambian según las termas y piscinas donde te metas. Algunas calientes, otras templadas y otras frías, da para meterse en todas y si eres un o una amante del agua podrás estar todo el día a remojo sin aburrirte. Aún así una cuestión que se hace todo el mundo y como no, nosotros también, es cuanto tiempo es suficiente para disfrutarlas. Y lo cierto es que con tres a cuatro horas es más que suficiente para conocer todo el balneario. Tanto este como el de Gellert o cualquier otro.

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Probamos todas y cada una de ellas, terminando la noche en las templadas aguas del exterior, viendo el atardecer y disfrutando de las primeras horas de la noche dentro del agua.

Aquí se me rompió la Polaroid Cube, la cámara de acción que utilizo para grabar mis viajes y salidas. Le entró algo de gua, muy poco, pero lo suficiente como para que se rompa. Así que aviso a navegantes, todo aquel que tenga esta cámara, ojo, las salpicaduras pueden hacer estragos…

Lejos del cabreo que cogí con este tema, ya que tengo todas las imágenes del viaje en la tarjeta de memoria de esa cámara (solo videos y algunos fotos) he de decir que los balnearios son una visita obligada de Budapest. De hecho los Gellert y los Szechenyi son los dos contrastes, los más lujosos y los del pueblo llano. Por unos 4500 Florines, al rededor de los 15€ los dos, puedes disfrutar de dos maneras diferentes de termas naturales. Los Gellert son más escasos en número de termas pero mejor cuidados y tranquilos.
Los Szechenyi muy numerosos y alucinantes pero atestados de gente, eso sí que hay que remarcarlo porque no son nada tranquilos. Los turistas, es más, no hacen buen uso de ellos y se meten como si en cualquier piscina se tratará, no como en un spa. Poca vigilancia. Pero para vivir la experiencia y ver como son los naturales y los que los habitantes de aquí los eligen son perfectos. Seguro que entre semana y en meses de menos turismo serán una delicia. En cuanto a la seguridad de tus pertenencias es igual que en los Gellert, las puertas de tu cabina solo se abren con tu pulsera por lo que podrás dejar tus cosas sin miedo a buen recaudo.

Mañana será nuestro último día completo en Budapest, y los más chulo está aún por llegar. Así que mañana más y mejor, y si queréis saber por donde paso seguidme en Swarm.

Viaje a Budapest. Día 5

De nuevo otro diario que publico al día siguiente por el cansancio en la noche.

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Ya nos queda poco por ver. Comenzamos el día yendo al Parlamento para visitarlo por dentro en transporte público sorteando las mareantes e inclinadisimas escaleras mecánicas, algo digno de ver. Antes hicimos una parada buscando, bajo un sol de justicia a las 10 de la mañana tan solo, los zapatos del Danubio. Monumento curioso y original como curioso es que haya tan poca gente visitándolo pese que este mes está plagado de turistas.

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Este monumento de 60 pares de zapatos sobre la orilla de Pest del Danubio, al sur del parlamento, conmemora los fusilamientos a principios de 1945 de judíos del gueto de Budapest, justo donde nos encontramos, a manos de los húngaros.   Este monumento es una alegoría a lo que quedó de ellos tras tirar sus cuerpos al río. Como un monumento tan pequeño y original puede llegar a impactar tanto. Te pones a andar por el gueto y pensar como de alguna manera esa impronta, de un lugar donde personas estaban acinadas y pulgadas por el régimen fascista de guerra, escondidas, ha quedado dentro de la ciudad.
Veo esto y también pienso como el afán por ganar dinero y la poca memoria se ha cargado todo eso. Como del gueto judío solo queda un pequeño cariz de arte cerca de las sinagogas y galerías. Porque este barrio y toda la ciudad ahora solo son comercios para turistas y mendigos borrachos sin un techo donde cobijarse, andando entre ingleses y alemanes con más dinero y alcohol en venas que vergüenza. Me da lástima la decadencia de la historia.
Me hace recordar el día que estuvimos en la plaza de los héroes.  Cómo nosotros estábamos alucinados contemplando tal monumento y pensando en toda la historia que ha vivido el país y Europa desde aquellos tiempos. Mientras tanto, un grupo de turistas ingleses hacia corro justo en mitad de la plaza, donde no nos dejaban hacer fotografías, bebiendo cerveza y gritando sin tan siquiera echar su vista atrás para ver donde están.

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Tras ver los zapatos fuimos al parlamento para visitarlo por dentro. Cual fuera nuestra sorpresa que todas las entradas fueron ya vendidas, tendremos que volver otro día.

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Continuamos andando hasta la iglesia de San Esteban,  una verdadera obra arquitectónica católica que si bien es impresionante por fuera por dentro es alucinante.

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La entrada es gratuita pero acceder a la cúpula bien por escaleras o en ascensor cuesta unos dos euros. Como no soy muy amigo de dar dinero a la iglesia ya que es de sobra conocida la inmensa fortuna que ha amasado desde que el mundo es mundo nos fuimos a comer. Ya vimos Budapest desde lo alto el primer día desde el Budapest Eye.

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La tarde pasó volando y por la noche, tras cenar, quisimos pasear y fotografiar por el Danubio. Las luces de edificios, puentes y barcos se reflejan en sus aguas y las imágenes son espectaculares, quizás de lo mejor de la ciudad.

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No será la última vez que lo hagamos. Siendo Sábado vimos lo que comentaba antes, la fiesta que hay en esta ciudad, muy movida de noche pero lo cierto es que sin percances aparentes.

Hoy más y mejor. Si quieres saber por donde paso exactamente sígueme en Swarm!

Viaje a Budapest. Día 4

Con menudo sueño nos hemos despertado hoy… A pesar de ello ha sido el dia mas productivo desde que llegáramos el martes.

Mientras desayunaba miraba información sobre todo lo que hicimos hoy y diseñé rutas sobre el transporte público. He probado varias apps para esta función y de todas me quedo con la clásica, Google Maps, te da toda la información detallada, con paradas, transbordos y todo lo necesario, incluso te dice cuánto le queda para pasar a tu bus, tranvía, metro o tren. De viaje me he modernizado mucho, antes era de la vieja escuela y aunque sigo conservando eso, la gran variedad de apps de guias turisticas de offline con mapas incluidos para tener en tu movil que con un solo gesto lo tienes todo en la mano y otras apps de recomendaciones y ubicacion de lugares de interés, comida, ocio, etc he de decir que me han ganado.

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Cogimos el primer bus para cruzar el río. Nos dejó en la parte más baja de Buda y el recorrido más corto para llegar al castillo de Buda, nuestra primera parada, pasaba por subir 227 escalones. Este castillo tiene poco atractivo desde cerca, pues desde Pest se ve magnífico, pero las vistas que hay desde el castillo de todo el Danubio, el Parlamento y Pest entero no tienen parangón.
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Aquí tuvimos que parar bastante tiempo porque los 45 minutos que tardamos en llegar con un sol y un calor sofocantes no nos permitieron seguir.

Cuando pudimos retomar la marcha despues de hacer mil fotografías del lugar y de sus vistas y de estar un buen rato observando todo e incluso de ver una marcha militar programada, nos dirigimos andando bajo el sol a el Bastión de los pescadores, muy cerca del castillo.

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No sin antes comer en uno de los pocos restaurantes que hay en la zona. Un pequeño bocata bien barato y bajamos. El Bastión es formidable, algo que merece mucho la pena de Busapest. Para pasear por la zona de arriba se paga una pequeña entrada de algo más de dos euros pero no quisimos acceder, puesto que las vistas ya eran espectaculares. Al estar la parte de Buda en alto respecto a Pest, las vistas quitan el hipo y más con la espectacularidad de la arquitectura del Parlamento y demás edificios y puentes.

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Una de las cosas que mas llaman la atención e impactan de la ciudad es que estás caminando por las calles de Pest en dirección al río y pasamos de estar entre altos edificios a ver un río enorme y en frente, una pared de piedra y vegetación como para parar un tren. 

Y no solo esto, hay un contraste brutal del lado de Buda a la zona más al este de Pest. Al oeste todo son colinas, vegetación, tranquilidad y edificios bajos, casas y zonas nobles y caras. Según vas llegando al otro lado del río comienza la tropa de gente, comercios cada vez en mayor número y más turísticos. Y según vas alejándote del río en dirección al este la suciedad, el ruido, la medicidad, y los suburbios se van acrecentando de manera muy aguda. De hecho a penas hay bares y comercios en Buda, todos están en muestra zona, pero desde nuestra calle, Naggy Diofa, hacia el este todo empeora bastante y de noche no da nada de seguridad.

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Vimos tranquilamente el bastión y sus vistas hasta que la gran multitud de turistas, yo diría que exagerada, nos impidio disfrutar como es debido de este lugar y nos fuimos hacia el museo del Hospital in the rock, muy cerca también. Este museo se compone de unas cuevas subterraneas que los hungaros descubrieron antes de la segunda guerra mundial y lo utilizaron como hospital. Más tarde, durante la guerra fue un hospital de guerra, que también lo fue durante la guerra fría y luego se convirtió en un búnker antinuclear hasta que una familia decidió comprarlo para hacer el museo aue visitamos hoy en dia por algo más de 11€ y menos de 8€ para estudiantes y menores de 26 años.
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La visita incluye guía obligatorio que te va explicando y guiando en inglés por los laberintos subterráneos, pasando por cada sala, como las salas de curas, quirófano, sala de máquinas, despachos, consultas… Todo con atrezzo real de la epoca, muñecos realistas con ropas que se usaron dentro escenificando cada habitación de una manera asombrosa.
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Es una visita obligada , así como tener un buen inglés para enterarte de todo, pero si no es así sigue mereciendo la pena entrar en esta visita de 60 minuntos y mas de un kilómetro de recorrido. Desgraciadamente no tengo fotografías de dentro porque está completamente prohibido y la guía, además de hablar tremendamente rápido, no nos quitaba ojo. Pero disponen de fotos para que viajeros y Bloggers podamos ilustrar.

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Salimos y cruzamos el Danubio para ver el parlamento. Si de lejos es espectacular desde cerca impresiona. No pudimos entrar y lo dejamos para mañana, como también los zapatos del Danubio, una escultura que rememora los zapatos que quedaban en la orilla del río cuando durante la segunda guerra mundial los hungaros fusilaban a los judíos en esta zona.
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No logré ver la ubicación exacta y por ello lo dejamos para mañana junto con la visita al parlamento por dentro y la iglesia de San Esteban y más termas. Pero lo que si hicimos es disfrutar de una limonada tipica en el parque Szabaság, detrás del parlamento.

Mañana más y mejor y si quieres saber los sitios que visito exactamente sígueme en Swarm.

Viaje a Budapest. Día 3

Anoche terminamos realmente cansados, por lo que os escribo el diario de ayer durante el desayuno De hoy.

Salimos tarde, el cansancio se va acumulando. Ha sido un día extraño, por la mañana nos quedó un mal sabor de boca pues no medimos bien las distancias y no nos dio tiempo a conocer todo lo que teníamos en mente. Todo esto empeoró con las altas temperaturas. Algo que no conté es que hay una gran humedad en Budapest que se nota nada más llegar y es que además hoy han subido las temperaturas unos cuatro grados, nos colocamos en unas máximas de 38 grados.

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Empecemos por partes, bajamos a la calle contigua a nuestro hotel a visitar las dos sinagogas que tenemos aquí al lado. La primera, Sász Chevra, bastante pequeña y nada del otro mundo y donde además cobran entrada por visitarla por dentro y la más espectacular, Doháni utcai, preciosa por fuera y con unos patios que se pueden observar desde el otro lado donde vemos un pequeño cementerio judío, con muchos niños de menos de un año muertos entre 1944 y 1945. La entrada superaba los 10€ y había que esperar una gran cola al sol, por lo que optamos por continuar y dejar la visita de su interior para otro día si nos sobra tiempo.

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Continuamos hacia el suroeste, muy cerca del río para ver el mercado central Központi Vásárcsarnok. Un lugar enorme y bien ordenado con dos plantas. La de abajo con puestos como los de cualquier mercado de nuestro país, con productos típicos a muy buen precio.

Un olor increíble y no muy fuerte a todo lo que venden, que además no se diferencia mucho a nuestros productos: embutidos, carnes, salazones, conservas, verduras y frutas entre muchos otros, como la venta de zumos naturales y fruta fresca, muy consumidos aquí.
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En la planta superior puestos algo más cutres, con pasillos mucho más estrechos, llenos de souvenirs y bordados y sombreros típicos. Lo cierto es que me sorprende ver muy pocos cubos de rubik al ser originario de Hungría.  En los pasillos laterales, mi zona preferida, puestos de comida, muy estrechos, con todo lo más típico,  asados, guisos entre otros, que da ganas de probar todo.

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Llegamos hasta el Danubio más tarde y paseamos por el puente que accede a las Termas Gellert y desde donde se divisa toda la ciudad serpenteando junto al río.

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Aquí nos dimos la vuelta pues era hora de comer y el calor era sofocante, demasiado como para continuar hasta el bastión de los pescadores. Otro tema era la escasez de restaurantes en el lado de Buda.

Comimos en la calle Váci, paralela al Danubio y una de las más turísticas.  No obstante se puede comer bien y hay gran variedad. De hecho nosotros comimos en Magiar Ízek Magyar Háza. Lugar con una carta amplísima, desde comida casera húngara hasta pastas, pizzas o una especie de platos combinados. Comimos más que bien. Decidí ya que había probado el Gulash ayer mismo, pedir otro de los platos típicos,  guiso de magro con patatas pocha das con cebolla y ajo y una limonada de granada. Muy típicas las bebidas de aguas de sabores, aunque siempre con muy poco hielo para mi gusto, pero todo de rechupete.

Fue entonces cuando vimos que la comida es más cara en términos generales que lo que habíamos visto en otras guías y blogs. Sí es cierto que resulta más barata y en más cantidad que en Madrid, por ejemplo, pero no tanto como nos habían contado. Eso sí, siguen existiendo lugares en nuestro barrio judío,  con comida de aquí a muy buen precio, pero sólo por esta zona.

De hecho este barrio es el que más ambiente tiene de toda la capital. Podríamos decir que hay dos Budapest, el interior de Pest, muy descuidado, dejado. Lleno de fiesta y gente joven y alcohol por doquier, eso sin lugar a dudas. Se junta la suciedad y dejadez con los bares y zonas en ruinas realizadas adrede como los propios bares en ruinas, los cuales visitamos anoche.

Luego estaría la parte más cercana al Danubio de Pest y la zona de Buda. Mucho más cuidada y sin tanta gente viviendo en la calle y donde los precios suben. Eso sí, en nos lugares es imposible cruzar. No hay pasos de peatones en las esquinas de los cruces como estamos acostumbrados, nos tenemos que ir a unos cuantos cientos de metros para poder cruzar, algo que me pareció curioso.

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Ahora tocaba irnos al hotel, ducharnos porque el calor hizo sus estragos y salir tan solo con lo puesto hacía las termas del hotel Gellert. Salimos con casi ninguna pertenencia porque ya nos advirtieron de los robos que se efectúan en estos lugares pero si hay que decir que en estos baños en concreto esta todo muy bien en cuanto seguridad, por lo que si venís no tendréis problemas.
Decidimos coger el transporte público a partir de ese momento ya que nos hemos pateado casi toda la ciudad y poco nos queda que ver andando de un sitio para otro. Así pues las distancias largas las haremos en bus o tranvía. Nos está saliendo muy barato movernos asi, nos hemos empapado de la gente húngara y vemos que nadie válida sus tickets a la entrada de los autobuses, por lo que nosotros hacemos lo mismo. No ocurre lo mismo en tranvía o metro, donde hay revisores a la entrada.

Llegamos en unos 10 minutos a las Termas.  No tengo ni fotografías ni videos de todo esto porque en todos los lugares que miré afirmaban que no se podían realizar fotografías.  Una vez allí,  algo lioso para saber que tipo de entradas coger, vimos que está completamente permitido e incluso venden fundas acuáticas para móviles y cámaras. Cogimos una cabina donde cambiarnos de ropa y dejar nuestras pertenencias. Esto es algo más caro, unos 2€ más pero ganas en comodidad. Todo esto funciona con pulseras electrónicas y sólo el usuario de dicha pulsera puede acceder a las cabinas, como veis, nos pudimos quedar tranquilos. Una vez aquí, el paraíso para todo aquel amante del agua. Hay 5 piscinas y una sauna, cada una con un tipo de agua y temperatura distintas. Como curiosidad las que se encuentras dentro del hotel a cubierto, una piscina enorme de agua fría con chorros y la contigua de agua caliente a 36 grados que varía en función de como venga el agua termal de humor ese día. En la zona exterior una piscina de agua fría que cada equis tiempo realizan olas y es la ar de divertido y la última,  mi preferida, agua templada donde nos relajamos cosa mala. Luego al lado una piscina pequeña de agua congelada y la sauna.

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Salimos a cenar cuatro horas más tarde por el barrio judío. Fue un poco odisea. Todos los lugares pequeños y hasta la bola. Nos intentamos perder y encontramos el mejor lugar de todos. Un patio a la americana, bueno también muy al estilo de Budapest. El lugar es un recinto al aire libre con puestos de caravanas de comidas típicas, tailandesas, italianas… y todo con mesas de madera en plan picnic y muy económico.  Se cena muy bien con un buen te genial, nos vamos empapando ya de todo.

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Y al lado de la Karavan Street Food nos encontramos con el bar en ruinas más famoso y grande, Szimpla ruin pub. Lleno de turistas extranjeros, seguridad, dos plantas y la anarquía por decoración. El lugar con más personalidad que he visto. Allí nos quedamos charlando entre la multitud de miles de personas con una pinta de cerveza.

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Mañana, bueno, hoy, más y mejor. Y si queréis ver por donde vamos pasando u viendo en tiempo real, seguidme en Swarm.

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